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OPINION El
dúo catalán Estopa ha dado otra vuelta de tuerca al eclecticismo musical
que últimamente está tan en boga. No han inventado nada nuevo, pero han
conseguido aunar la rumba más lolaila de seat 124 con el rock,
consiguiendo que temas rumberos suenen rockeros o quizás viceversa. Lo
cierto es que Suma y sigue es música de la calle con influencias
de todo lo que han escuchado, desde Extremoduro a Albert Plá, pasando por
Sabina (del que tienen toda la discografía), Los Chichos o grupos de rap
y hip hop. Es sorprendente el talento de estos dos hermanos, David y José,
de 23 y 20 años, autores de todas sus canciones a las que imprimen un
sonido especial y muy personal. Catalanes de primera generación, son
hijos de emigrantes extrémenos y bebieron la rumba gracias a su padre, un
auténtico amante de Los Chichos, Peret y El Pescaílla. Sus canciones las
ensayan acompañados por los amigos en su casa o en las calles del cinturón
industrial de Barcelona, muchos de las cuales fueron compuestas en la
fabrica de coches donde trabajaban ambos en cadena al pie de un robot de
soldadura. Es de aquella nada lejana época de donde viene el nombre de
Estopa, una frase repetida allí por el operario encargado de arreglar el
robot "Dale estopa a la máquina". Además Estopa es para
ellos sinónimo de caña, de marcha. (tomado de La Rioja.com) |