La batalla de la calle
El nuevo disco de Estopa, que salió a la venta ayer, estaba por la tarde en el 'top manta'
 

Seguidores de Estopa, ayer en la firma de discos del dúo en Cornellà.

Podrían ser forofos de las grandes novedades musicales en general. Personas que necesitan tener antes que nadie el disco del momento. Que fueran superventas victims explicaría su visita a El Corte Inglés del portal de l'Àngel cada día que se edita un previsible éxito comercial. A primera hora. Para comprar un ejemplar del lanzamiento importante de turno. Pero las dependientas creen que son recaderos de los piratas discográficos.

Les tienen más vistos que el TBO. Son chinos y paquistanís, dicen las vendedoras. Ayer por la mañana estaban extrañadas de que no apareciera ninguno de ellos. "Con lo que se ha anunciado que hoy sale el disco de Estopa", decían. El caso es que no asomó por este establecimiento ningún sospechoso habitual entre las 10 y las 12. El caso también es que ¿La calle es tuya? estaba en el top manta en el paseo de Gràcia por la tarde. Será por tiendas de discos donde adquirir el original.
Los primeros compradores del nuevo trabajo de los hermanos Muñoz en El Corte Inglés del portal de l'Àngel fueron fans de base. Dos adolescentes pagaron sendas copias del elepé. Pero la alarma de la salida reveló que se llevaban algo más. Atrapados. Dos trabajadores de una empresa de reparación de ascensores compraron un ejemplar de la edición barata (7,95 euros) y otro de la edición normal (15,95 euros). "Me interesa la música. Si puedo tenerla por la mitad de precio, perfecto. Paso del cuaderno con las fotos y las letras", dijo el currante ahorrador. Uno y otro se negaron a facilitar su nombre porque se suponía que estaban reparando un ascensor. Dani Dalmases, vecino de 16 años del barrio del Carmelo, ya tenía bajadas de internet las cinco canciones que se habían adelantado a las radios. ¿Por qué adquiría el disco en vez de esperar a que estuviera entero en la red? "Estopa es Estopa".
El discurso de David y José Muñoz sobre la piratería discográfica intenta conciliar su condición de grupo callejero y sus intereses personales. "Claro que entiendo que un chaval compre discos en el top manta o los descargue de internet --dice David--. Además, no puedo hacer nada. Si en los grandes almacenes venden discos y grabadores de CD. Pero ese chaval debería entender que la piratería es apropiarte de algo que no te pertenece. Lo que pasa es que no adquieres esa conciencia hasta que no estás en el negocio y el robo te afecta a ti y dices: qué putada". "Por suerte nos quedan los conciertos", dice José.
La versión económica de ¿La calle es tuya?, que ofrece el CD a palo seco, es la jugada de Estopa para disuadir al público de acudir a la piratería.
Los comerciantes de discos ilegales no tenían la nueva entrega de los Muñoz ayer por la mañana. Pero por la tarde estaba expuesto sobre una tela en el paseo de Gràcia. Una chica lo adquirió como parte de un lote de novedades. "¿Tienes un discman?", le preguntó al traficante. "Todos suenan", respondió éste, ofendido. "Si no dudo de la calidad de tu producto --se disculpó la clienta--. Pero es que no sé si esta recopilación de chill out es la que busco".
David y José firmaron ejemplares de ¿La calle es tuya? en El Corte Inglés de Cornellà por la tarde. Entre la multitud de hinchas del dúo (unos 2.000) no hubo ninguno que les diera a autografiar un ejemplar pirata, como le ha pasado a tal o cual artista según una historia que tiene pinta de leyenda urbana (o, más exactamente, de la industria discográfica). Última hora: copias ilegales del disco de Estopa se ofrecían a las nueve en bares del paseo de Maragall (Horta-Guinardó) y de la Via Júlia (Nou Barris). Uno tiene contactos.

El Periodico

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