ENTRE EL CLAMOR POPULAR
(El Periódico de Catalunya 17 de Octubre de 2006)

Estopa salió por la puerta grande de su multitudinario concierto en Badalona

David Muñoz, durante el concierto de Estopa en Badalona, el sábado por la noche. Foto: SERGIO LAINZ

Costaba mover un pie por las escaleras del Palau Olímpic de Badalona. Y encontrar una butaca libre, o un simple escalón, se antojaba una misión casi suicida el sábado por la noche. El cartel de entradas agotadas era el aviso. Estopa es un fenómeno y así lo reflejaba una mirada en trávelin al recinto, que hacía tiempo que no se veía tan abarrotado. El fenómeno es juvenil pero menos, porque había reunidas familias enteras: madres, padres, niños, niñas, chicos en la edad del pavo y otros casados y hasta personas en edad de jubilación.
Entrado el concierto, perturbaba un poco observar a todos esos niños de la Generación Lunni coreando cosas como "siempre bebemos más cerveza / de la que podemos tragar". O a sus iaios gritando "lo reconozco / fumo porros a diario".

CHARANGA FÚNEBRE
Todo el mundo quería asiento, pero en cuanto se apagaron las luces el pabellón entero estaba en pie. La Gira Ultrarumba, que acabó esta noche tras 64 actuaciones de conquista masiva, tiene el terror de motivo central, y la presentación corrió a cargo de un esqueleto en 3D clavado al Guardián de la cripta, solo que con un sombrero andaluz. Desde las pantallas, el monstruo animó al jaleo con sus insólitos bailes y charangas. Tampoco es que hiciera falta: los hermanos Muñoz demostraron ser capaces de crear algarabía con solo saltar al escenario; humildes y a pelo, como hacían al principio en la sala Salamandra de L'Hospitalet.
Ya desde el primer segundo de Malabares fue fácil advertir que esto, desde luego, era otra cosa. Un espectáculo en toda regla. El esqueleto no mata, pero las tres pantallas de vídeo donde hacía el número impresionaron y sirvieron, a veces, para mostrar imágenes bien pensadas. El sonido: firme y claro. El entramado lumínico, de categoría. Después estaba la banda de apoyo, seis músicos del calibre de José Antonio Romero (guitarra eléctrica), Juan Maya (guitarra flamenca), Angie Bao (batería), Luis Dulzaides (percusión), Antonio Ramos (bajo) y José María Cortina (teclados), que elevaron el repertorio para acercarlo al mejor jazz latino.
En el cancionero, como era de esperar, sonó la integridad del disco Voces de ultratumba y enormes éxitos de ayer y anteayer, hasta completar más de dos horas de fiesta rumba-rock con la calidez extra del adiós. Para el inquieto David Muñoz, este fue un concierto "especial" y dijo satisfacerle que se celebrara en Badalona, "lo más parecido a Cornellà que hay en el mundo, con permiso de Santa Coloma".
El mismo hermano Muñoz dio durante el concierto algunas otras muestras de su lado de entertainer, aunque en ocasiones con mayor suerte que en otras. Está bien reírse de Ricky Martin (al que bautizó como Ricky Márketing), pero no tanto del cambio climático, que asegura que les importa poco: "Lo que tenga que ser, será". Si Al Gore hubiera estado allí se desmayaba.

ÉXITOS 'CALORROS'
Después de cálidas revisiones de Tu calorro, Fin de semana, Ninguna parte, Vacaciones, Ya no me acuerdo --con José Manuel demostrando dotes vocales--, Tragicomedia y esa No quiero verla más con videoclip con guiños al cine de Lynch y Aronofsky, llegó el momento álgido de la velada, ese popurrí con temas antiquísimos muy queridos por sus fieles de siempre. Una madre avisó a sus dos chavalines: "Estas no las conoceréis vosotros, que son de la maqueta". Sonaron seguidas El del medio de Los Chichos, La raja de tu falda y Poquito a poco, y por el ruido y la alegría se diría que esa noche, además de la Gira Ultrarumba, se acababa el mundo.
Tras rematar la recta final con Fuente de energía, Estopa ofreció un primer bis que incluyó Cacho a cacho, Vino tinto y Paseo, en la que Buenafuente y Fuentes no hacían los coros (algo que sí hacían en el disco), pese a estar en la grada vip desde el principio. Los Muñoz se fueron pero volvieron una última vez para abordar su "mejor canción", Como Camarón, no sin antes avisar que no vamos a verles el pelo sobre el escenario en un montón de tiempo, un par de años, para ser más precisos. "Nos vamos a rascar las bolas pero que no sabéis vosotros hasta qué punto", explicó David. Bulla positiva general. Y sí, misión cumplida.

 

(JUAN MANUEL FREIRE-BADALONA)

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