ESTOPA: "NOS PELLIZCAMOS MÁS VECES QUE NUNCA"

  (21 de Noviembre de 2005)

 

Hace seis años hacían horas extras en una cadena de producción, hoy son los periodistas quienes les pasan por delante como piezas de una máquina invisible. La suya, Estopa, no tiene nada de invisible y cuenta con números tangibles: ha vendido 2.700.000 copias de sus tres discos, ha logrado 23 discos de platino sólo en España, cuenta con mercado en Latinoamérica y su cuarto álbum está a punto. "Nos pellizcamos más veces que nunca", dicen sobre el éxito.

Los hermanos David y José MuñozEl nuevo álbum estará en las tiendas mañana, se llama Voces de ultrarumba y ya en el título hay una declaración de intenciones: "Somos de carácter rumbero, nos gustan las rumbas y musicalmente nos sentimos rumberos, eso es Estopa, pero también queremos mirar más allá de la rumba". David y José Muñoz, entre bocadillo, cerveza y cigarrillo, cuentan su nuevo disco y lo hacen como quien estrena zapatos.

La pregunta no tiene sentido viéndoles la cara, pero hay que hacerla, ¿contentos al parecer, no? "Más que nunca", contesta raudo David, el mayor de los hermanos, el más locuaz y el más rápido en enhebrar respuestas. José acostumbra remachar las contestaciones de su hermano, y en este caso apunta: "Es que ahora hacemos lo que queremos, preparamos las canciones en casa, presentamos a la discográfica las que nos gustan y ella sólo tiene que escoger el single. Antes teníamos menos poder de decisión". Todo parece indicar que el olfato para el éxito no se ha agotado en los hermanos Muñoz.

El álbum, que mezcla la rumba con otros estilos como el pop, el rock, el reggae e incluso los ritmos de batucada, es quizá por ello el más rumbero de su discografía. "La verdad es que queríamos hacer un disco distinto y quizá por ello nos ha salido más igual que nunca", dice David. En sus temas se perciben menos arranques rockeros de guitarra eléctrica, "los hay, pero más claros, con dibujos más nítidos y en lugares más meditados", aclara David.

También destaca alguna veleidad pop con aire de bossa, que ¡sorpresa!, tiene ocho o nueve años: "Esa canción -Ninguna parte- la compuse en un taxi volviendo a casa tras un concierto de Sabina y de Los Rodríguez en la Monumental", recuerda David, "y no se por qué estaba como melancólico, que es el tono general que ha acabado teniendo el tema".

En las letras de Voces de ultrarumba, sigue constante el amor, "es que somos muy románticos", tercia José, y se advierten pinceladas de reflexión y opinión social, "porque vemos el mismo mundo de siempre pero desde otro prisma y además con el tiempo suficiente como para pensar", afirma David antes de que José recuerde la situación de "nuestro tío y nuestro primo, que siguen trabajando en la fábrica en la que estábamos nosotros pero ahora pendiendo del hilo de la crisis de Seat".

Por fortuna para los hermanos Muñoz, ahora hay pocas crisis que puedan desequilibrar su economía doméstica. Su popularidad y la nitidez de lo que representan les ha convertido incluso en reclamo publicitario, juego que aceptaron "porque nos han pedido que anunciemos cosas que forman parte de nuestro mundo. En varias canciones hemos hablado de consolas, lo único que cambia es que ahora nos pagan por decir que nos gustan", dice David antes de que José apunte ideas, "estamos abiertos a que Rioja nos haga una oferta, sus vinos son muy comunes en nuestra vida".

Lo que ya no resulta tan común en el universo Estopa es que el significado de una canción resulte abierto a la interpretación. Es lo que ocurre con No quiero verla más, cuya letra se ignora si muestra rechazo hacia una mujer o hacia alguna droga. "Cuando estaba escribiéndola yo tenía claro a quién me refería", aclara David, "pero finalmente quedó con un sentido muy abierto que no quise clarificar. De esta manera, cada persona puede interpretar este tema como desee sin que yo necesite dar pista alguna".

Lo que tampoco explican a fondo es todo el significado del grafismo que acompaña al disco, obra de su amigo de barrio El Jandy. "Nosotros le dijimos, mira, la cosa va de ultrarumba, así que él se inventó a Finito de Cornellà, que es una estrella, y toda esa vinculación que tiene con el fuego. Son cosas del Jandy", dice José antes de enseñar la portada del nuevo álbum y mostrar el momento en el que los dos miembros de Estopa le piden un autógrafo a este esqueleto en llamas con nombre de cantaor.

Con un tema de la primera maqueta del grupo, "para hacer jugar a suplentes de lujo"; una canción autobiográfica titulada Gulere, "no significa nada, pero se llama así porque después de reconocer que me gustan los porritos y los canutillos no se me ocurrió nada mejor que decir", recuerda David, y mucha rumbita, alguna de ellas de corte clásico, el disco se cierra con una canción de exaltación de la amistad beoda en la que cantan como cosacos entregados al saqueo Manel Fuentes, Buenafuente y Santi Millán, "me gustaría que sirviese para cerrar los bares", apunta José.

Ya cierra Voces de ultrarumba, disco que sale desde mañana con un DVD que ofrece imágenes sobre la grabación y entrevistas con los dos responsables de este fenómeno de popularidad nacido en un barrio de trabajadores. Y siguen contentos, "pellizcándonos más veces al día que nunca".Los músicos quieren mirar más allá de la rumba, con temas de amor y reflexión social

(elpais.com)

 

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