ESTOPA DE DOMINICAL (ABC, BLANCO Y NEGRO)
ALMIZCLE                      10 DE DICIEMBRE 2001

¿Cómo se puede ser un cronista de lo que pasa en la calle cuando ya no se vive en la calle?

JOSE: A la mínima grieta de tiempo, sí vivimos en la calle.

DAVID: Nosotros vamos al barrio y nos ponen al día rápido. “A ver, qué ha pasado, contadnos.” Y ya sabemos la última de éste, la última del otro. Es que los personajes siguen siendo los mismos. Estamos en contacto con la family, aunque no tanto como nos gustaría. Decíamos cuando estábamos en América: “A la que veamos un guardia civil, se nos van a caer los lagrimones, lo vamos a abrazar”.

Quería plantearles que hacer temas callejeros y ser una estrella son dos cosas que se dan patadas.

DAVID: Las canciones de nuestro primer disco eran relatos realistas escritos para ser cantados en la plaza con los amigos. Lo único que ha cambiado es que, en vez de cantar en la plaza, lo hacemos en la plaza de toros. No vamos al barrio a buscar historias, sino a ver a los colegas. Y cuando les pregunto la última de éste y la última del otro no es para hacer una canción, sino porque me gusta enterarme.

¿Qué significa ser de barrio?

DAVID: Pues que en vez de ser del Eixample, eres de un barrio más familiar, donde conoces a todo el mundo y todo el mundo te conoce a ti.

¿Tienen conciencia de clase?

DAVID: Sí. Mis padres y amigos son de una clase. Lo tengo siempre presente porque, si no, pierdes tu dignidad y tu orgullo. Ahora conocemos a gente de todas las clases, pero nos consideramos operarios de la música.

JOSE: Sabemos en todo momento de dónde venimos y quiénes somos.

Su gira española acabó siendo una reivindicación del “calorro”. Era extraño ver a niños de 10 años lanzando vivas al Torete.

DAVID: Destrangis ya es un disco garrulo. O sea, un paso más. Hacia atrás. Si Los Xavis son garrulos, si los Chorbos son garrulos. Calorro y garrulo son palabras despectivas para la mayoría. Ya le dimos la vuelta a calorro; a ver si ahora se la damos a garrulo. Está difícil, pero vamos a intentarlo.

¿Sus canciones se desvirtúan cuando las canta una niña “pija”?

DAVID: Si nos dirigiéramos a un público en especial, sería como si fuéramos un producto con un mercado. El mercado de L´Hospitalet y de Cornellá y de Santa Coloma. Eso sería ser comercial. Nosotros no queremos ningún mercado, queremos hacer canciones a la buena de Dios y que la gente las reciba como quiera. Estopa era el mismo disco cuando llevaba vendidas 5.000 copias que cuando llegó al millón y medio.

En un momento determinado de su meteórica ascensión se negaron a aparecer en revistas para adolescentes y en programas de televisión no musicales. ¿De qué se protegían?

DAVID: De que nos crearan un personaje. No queremos que nos creen un personaje, queremos crear canciones. Lo único que le debemos al público – y se lo debemos porque paga – es canciones. Nada más. No están comprando mi vida ni mi integridad ni el derecho de hacerme un ídolo. Yo no quiero ser un ídolo.

JOSE: Eso no estaba en el contrato.

David, ¿qué piensa cuando le llaman poeta urbano?

DAVID: Me queda muy grande. Es que a mí lo de poeta me suena a Lorca, a Machado. Y a poeta, súbete la bragueta.

Pero le gusta jugar con las palabras, sobre todo con las palabras argot.

DAVID: Ya era buen estudiante en lengua. Y de historia. Era una máquina de análisis morfosintáctico. Era como un juego. Las asignaturas, si te las explica un profesor que te mola, interesan. Tuve profesores potentes en lenguaje y literatura. Con uno nos inventamos la asignatura de lexicografía recreativa e hicimos un diccionario de cheli.

Diría que su figura retórica favorita es la paradoja.

DAVID: Sí. La paradoja y la aliteración. Me rajo si me ojeas de reojo de lejos, me cojo una jarra y me mojo. Pero sobre todo la paradoja. Las penas con alegrías son menos penas. Aunque hay alegrías que valen la pena también.

Jose Manuel, en verano fue usted a un videoclub que lo tienen todo y alquiló la tira de películas de quinquis de finales de los años 70 y principios de los 80. ¿Es un chivatazo cierto?

JOSE: Sí, pero no sólo me llevé pelis de quinquis. También me llevé casi todas las de Andrés Pajares. Y las que encontré de José Luis Cuerda.

¿Le defraudaron o le gustaron los filmes de chorizos?

JOSE: Ya los había visto, pero tenía ganas de revisarlos. Deprisa deprisa no defrauda. La primera parte de Perros Callejeros no me defraudará nunca, es brutal. Y El pico, lo mismo.

Junto con estas películas, ¿qué otras cosas conforman la mitología particular de Estopa?

DAVID: El Lobo Carrasco. Julio Salinas. Bruce Lee. Las revistas como Más allá y Año Cero. Cuando traían cintas con psicofonías, que acojone. Hacíamos sesiones de espiritismo. Reconozco que alguna vez moví el vaso y me quedé con la peña. En la canción Demonios suena el tritono del diablo. Es un acorde que estuvo prohibido en la Edad Media porque servía para invocar al diablo. Eso decían al menos las revistas de ciencias ocultas. No pega rítmicamente ni armónicamente, pero nos hizo gracia meterlo.

Entre ayudar a sus padres en La Española y hacer el golfo por ahí, ustedes han pasado mucho tiempo en los bares. ¿Qué se aprende en los bares?

JOSE: Detrás de la barra aprendes a calar a la gente tal como entra por la puerta. Ves a un cliente y ya dices: “Va ciego, es plasta, puedo escucharle.” A veces, cuando sales de bar, te sigues comportando como un camarero. Te encuentras a alguien y se te escapa: “Hola, caballero”.

DAVID: Como cliente aprendes a hablar. Yo puedo ser uno de los plastas que dice él. Es mi carácter. En mi barrio, ir conmigo de aquí a allí es un horror, porque me voy parando en todos lados. Si veo a un compañero de clase por la otra acera, me cambio y me pongo a hablar con él.

En los bares también se aprende a jugar al futbolín. ¿Se les da bien?

DAVID: Sí. Aunque, más que en los bares, aprendimos en los salones recreativos. Para jugar bien al futbolín hay que hacer muchas campanas. Cuando tenga un hijo voy a mirar que al lado de su colegio no haya un salón recreativo.

¿Cuál es su especialidad?

DAVID: Soy un máster de la defensa y de pegarle castañazos a la pelota.

JOSE: Yo he perdido técnica, pero hacía cambios de cuatro jugadores.

Venga ya.

JOSE: De verdad. Del extremo izquierda me la pasaba al extremo derecha y gol. El otro día durante la grabación del video Partiendo la Pana, lo intentaba pero no me salía. Se pierde mucha técnica.

Según la escuela de pensamiento futbolístico encabezada por Valdano, el fútbol es una metáfora de la vida. Los gustos futbolísticos de una persona, por tanto, definen su actitud ante la vida. ¿Quién es el mejor jugador que han visto en un campo de fútbol?

DAVID: Romario. Sin duda. La cola de vaca que le hizo a Alkorta fue inolvidable. Yo no he visto nada igual.

¿Qué prefieren, un jugador genial pero irregular o un jugador regular pero gris?

DAVID: Genial e irregular. Un jugador que tenga dos defensas con él y la pueda liar en cualquier momento.

JOSE: Como Saviola. Es muy bueno y va a ser aún mejor. Necesita un Laudrup que le dé pases verticales. Si viene Riquelme, va a ser una caña.

¿Jugadores europeos o sudamericanos?

JOSE: Sudamericanos. Aunque Owen no está mal.

¿Cruyff era Dios como entrenador?

DAVID: Fue Dios. Al ataque. Olvidemos su último año, cuando se le fue la olla y fichó a Korneiv, Escaich, Popescu... Cruyff había pedido a Zidane y a Ronaldo. Lo que pasa es que el Barça tiene esa filosofía de tener el dinero en el banco y no en el campo.

Romario no entrenaba y decía que no rendía si no se acostaba de madrugada.

JOSE: Prefiero a Romario borracho que a Kodro.

DAVID: Romario sigue sin entrenar. Cuando estuvimos en Buenos Aires se jugó en La Bombonera la final de la Copa Libertadores entre el Boca Juniors y el Flamengo. El flamengo se alojó en nuestro hotel, y nosotros ahí en la puerta a ver si venía Romario. Romario no va con los jugadores, llega una hora antes a los partidos.

Si tuvieran una actitud como la de Romario, les lloverían botellas en más de un concierto.

JOSE: Romario no canta. Ni siquiera corre. “La pelota, al pie”, les dice a sus compañeros.

No es tan diferente. Futbolistas y músicos trabajan en el negocio del espectáculo. ¿A qué artista le tolerarían, como a Romario, que diera una de cal y otra de arena?

DAVID: A Sabina. Es el Romario de la música.